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El Rodadero

Sur de la ciudad · bahía cerrada entre dos cerros

La playa más emblemática de Santa Marta para el turismo nacional. Agua tibia y mansa, cerros a lado y lado, y detrás una franja de hoteles, restaurantes y vida nocturna que no se detiene. Aquí no se viene a estar solo: se viene a estar donde está todo el mundo.

Entrada
GratisSin costo de acceso
Se puede nadar
Oleaje suave, apta para niños
Desde el Centro
17 minEn carro o taxi
Horario de baño
6:00 – 17:45Restricción de la autoridad
La bahía del Rodadero, con los cerros cerrando a lado y lado

Qué es

El Rodadero es una bahía cerrada por cerros rocosos en los dos extremos, con aguas cálidas y oleaje suave. Esa forma de herradura es la que explica todo lo demás: al estar protegida del mar abierto, el agua se queda quieta, y una playa de agua quieta a veinte minutos del centro de la ciudad estaba condenada a volverse el balneario de Colombia.

Hoy es la zona con mayor capacidad hotelera y de hospedaje de Santa Marta, con una oferta que va desde el hotel de cadena hasta el apartamento alquilado por noche. Detrás de la arena hay bares y restaurantes de todos los rangos de precio, y desde aquí salen las lanchas hacia el Centro de Vida Marina.

La contrapartida está en la misma frase: es la playa más concurrida de la ciudad. Si buscas silencio, este no es el sitio. Si buscas que todo esté a mano —comida, bebida, sombra, transporte, rumba—, no hay otro igual.

De dónde viene el nombre

Aquí se rodaba hasta el agua

El nombre viene de un juego. En el extremo sur de la playa, antes de que el sector se llenara de edificios, la arena bajaba hacia el mar en una pendiente suave, y por ahí la gente se dejaba rodar hasta caer al agua. De esa costumbre salió el nombre.

Se le atribuye a los primeros pobladores del sector en los años veinte —pescadores y familias del lugar—, que se deslizaban por las dunas de arena que entonces formaban esa ladera. Cuatro décadas después, entre los sesenta y los setenta, aquel paraje pequeño ya se estaba convirtiendo en uno de los principales destinos turísticos del Caribe colombiano.

El juego desapareció con el desarrollo urbano, pero el nombre quedó, y el cerro sigue ahí, cerrando la bahía por el sur. Es de los pocos topónimos de la ciudad que describen literalmente lo que la gente hacía en ese lugar.

Fuente: Señal Colombia.

Cómo llegar

Es de las playas más fáciles de alcanzar de toda la ciudad: hay transporte público directo, taxis a toda hora y el sector está diseñado para llegar en carro.

  1. En carro: hay dónde parquear en la zona. Ver más abajo la nota sobre parqueaderos.
  2. En bus: desde el Centro Histórico, toma el que dice «Rodadero». Pasa por la Carrera Primera, frente a la bahía. Cuesta $3.000 por pasajero y tarda a lo sumo diez minutos más que el taxi. Bájate frente al D1 de la Carrera 7 y camina tres calles hasta la playa.
  3. Caminando: solo si te alojas en la zona. Desde el Centro Histórico o desde Bello Horizonte queda demasiado lejos.
  4. Desde Taganga: unos 35 minutos en carro o taxi.

Dos formas de parquear. En las vías públicas hay personas que cuidan los carros y piden una propina voluntaria; vale la pena darla con generosidad, porque pasan el día bajo un sol que sofoca. También hay parqueaderos privados con tarifa plena. Los robos a vehículos cuidados en la calle son inusuales, pero si vas a dejar el carro muchas horas, el parqueadero privado es el extra de tranquilidad.

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Qué hay en la playa

Qué se considera temporada alta
  • 1 de diciembre – 31 de enero
  • 1 de junio – 31 de julio
  • Semana Santa
  • Semana de receso escolar de octubre
  • Fines de semana con festivo (puentes)

Actividades en el agua

La bahía cerrada no solo sirve para bañarse: el agua mansa y sin corrientes fuertes la vuelve ideal para actividades náuticas, y en El Rodadero hay más oferta que en cualquier otra playa de la ciudad. Los operadores trabajan sobre la arena, así que se contrata en el mismo momento.

Sobre los precios. Las tarifas cambian bastante según la temporada del año y el operador, así que conviene preguntar y acordar el precio antes de subirse, incluyendo cuánto tiempo cubre. Verifica también que te entreguen chaleco salvavidas: en las actividades remolcadas y en las motos acuáticas no es opcional.

La noche del Rodadero

Aquí la playa no se acaba cuando cae el sol. El Rodadero es también un sector de vida nocturna, con bares y restaurantes abiertos hasta tarde a pocos metros de la arena.

Todas las noches

Las chivas rumberas

Desde El Rodadero salen cada noche las chivas rumberas, buses tradicionales convertidos en fiesta rodante que hacen un recorrido por la ciudad. El trayecto pasa por la estatua del Pibe Valderrama, el Centro Histórico y la bahía de Santa Marta.

Un consejo: súbete con la mejor actitud rumbera. La música dentro de la chiva no está puesta de fondo, está puesta para que la fiesta empiece ahí mismo, antes de llegar a ninguna parte.

Mejor hora del día

Depende de lo que vayas a hacer:

Antes de ir

Cuidado con los niños pequeños. El agua es mansa, pero esta es la playa más concurrida de la ciudad y el riesgo real no son las olas: es el extravío entre el gentío. Tenlos siempre a la vista, y refuerza el cuidado en temporada alta, cuando el flujo de visitantes se multiplica. Si un menor se extravía, acude de inmediato a la Policía para que la búsqueda empiece cuanto antes.

Alcaldía Distrital y DIMAR

El mar cierra a las 5:45 p. m.

Como todas las playas del perímetro urbano de Santa Marta, El Rodadero tiene un horario de baño fijado por la Alcaldía Distrital y la Dirección General Marítima (DIMAR), para garantizar la seguridad de los visitantes, la convivencia y la preservación ambiental.

Se puede entrar al mar
6:00 a. m. – 5:45 p. m.
Se puede estar en la arena
Hasta las 10:30 p. m.

Aunque el baño termine antes de las seis, la arena sigue abierta varias horas más, sobre todo la zona de las palmeras al borde del malecón. El atardecer no se pierde.

Cierres por descanso del ecosistema. Eventualmente se cierra la playa en horarios extendidos —a veces un día completo— para permitir la oxigenación del ecosistema y hacer labores de limpieza. Suelen caer los primeros martes o miércoles de cada mes, pero conviene confirmar la fecha exacta con la Policía Metropolitana de Santa Marta.