Basilea
Un clásico de la cocina internacional en Santa Marta, muy cerca del Centro Histórico. Ambiente acogedor y carta variada, donde destacan las carnes finas, los mariscos frescos y los platos de inspiración europea con un toque local.
Comida samaria
Primero los restaurantes con nombre. Después lo que de verdad se come aquí: el carrito, el puesto y la esquina de siempre.
Restaurantes
Un clásico de la cocina internacional en Santa Marta, muy cerca del Centro Histórico. Ambiente acogedor y carta variada, donde destacan las carnes finas, los mariscos frescos y los platos de inspiración europea con un toque local.
Sobre un acantilado entre El Rodadero y Santa Marta, con una de las mejores vistas panorámicas del Caribe. Restaurante-bar de ambiente chic e idílico: se va al atardecer, por los cócteles y por la cocina de fusión caribeña.
Una institución gastronómica en El Rodadero. Tradicional y sin pretensiones, famoso por servir algunos de los mariscos y pescados fritos más frescos de la región, con el clásico arroz con coco y patacones.
La versión elevada del tradicional Dónde Chucho, cerca del Parque de los Novios. Conserva la frescura impecable de sus pescados y mariscos, pero en un entorno más sofisticado, con aire acondicionado y una presentación más elaborada.
Restaurante tradicional de mariscos y comida caribeña, muy concurrido por locales y turistas. Reconocido por sus porciones generosas, sus cazuelas de mariscos bien sazonadas y una excelente relación calidad-precio.
Un ícono popular de la comida de mar. Sencillo pero legendario entre los amantes de la mesa costeña: guisados de mariscos, cazuelas y pescados enteros recién pescados.
Frente al Parque de los Novios, es un referente de la alta cocina de la ciudad. Cocina mediterránea y griega —pizzas a la leña, pastas artesanales y mariscos— con ingredientes frescos del Caribe.
Restaurante-bar con ubicación privilegiada y vista al mar de El Rodadero. Ambiente relajado para comida de mar, cócteles tropicales y brisa marina, sobre todo al atardecer y en la noche.
Clásicos Samarios
Generalmente sin carta, siempre sin reserva y casi siempre en efectivo. Son parte de la escena gastronómica de la ciudad tanto como los restaurantes.
Cadena local famosa por los desayunos y los jugos naturales. Fritos costeños, empanadas, carimañolas, sándwiches y caldo de costilla, con jugos recién hechos. Es informal, rápido y se llena de samarios desde primera hora: sirve tanto para arrancar el día como para el descanso de media mañana.
Al pie del Colegio La Industrial, es la parada obligatoria de los fritos tradicionales de la Costa. Arepas de huevo crocantes recién sacadas del aceite, rellenas de carne picada, pollo, queso o mixtas. Lo que las distingue es el punto exacto de la masa de maíz y la variedad de sueros costeños y picantes de la casa.
En el barrio El Prado, uno de los puestos de cócteles de camarón y ceviches más populares de la ciudad. Cóctel clásico con salsa rosada, ceviche de pescado fresco y mixtos con pulpo y calamar, siempre con galletas saladas y limón al gusto. Es un sitio de paso, para un aperitivo marino bien frío a mitad del día.
Arepas de queso asadas al carbón, en parrilla. Masa de maíz pelao rellena sin tacañería de queso costeño derretido, con opción de añadir carne, pollo, chorizo o mantequilla. Es plan de tarde o de noche: cena ligera o antojo de los de siempre.
Comida rápida urbana con ingredientes de la región. Hamburguesas artesanales, perros calientes, salchipapas, desgranados de maíz con queso costeño, chuzo panes, arepas picadas, carnes y salsas de la casa. Lo llenan jóvenes y familias de la ciudad buscando una cena casual.
En el Parque San Miguel, el clásico para bajarle al calor samario. Hielo raspado fino bañado en syrups tradicionales —kola, tamarindo, maracuyá, limón— y coronado con leche condensada. También hacen cholados con fruta picada fresca. Es la parada técnica después de caminar el Centro.