
Qué es
Empecemos por lo evidente: el nombre es irónico. Playa Grande no es grande. Es una playa pequeña y acogedora, recogida entre cerros, de las que se abarcan con la mirada desde cualquier punto de la arena.
Es vecina de Taganga, y se parece a ella como se parece una hija menor: la misma geografía de bahía cerrada por el monte, y en sus restaurantes el mismo pescado y los mismos mariscos frescos que se comen del otro lado del cerro. Solo que aquí todo es más pequeño y más callado.
Lo que la distingue es el agua. Es cristalina, y según la hora y la profundidad va cambiando de color: azules oscuros donde el fondo se hunde, turquesas encendidos cerca de la orilla. Ese es el motivo por el que la gente cruza.
El plan aquí es no tener plan. La playa invita al descanso y al baño constante — se entra al agua, se sale, se vuelve a entrar, y así se va el día. Es de los sitios de la ciudad donde de verdad se desconecta.
Una cosa que se nota al llegar: los vendedores no son insistentes. Son amables y están pendientes de que la pases bien. Aquí los locales quieren que vuelvas, y eso se traduce en una atención que es lo mejor que tiene la playa dentro de sus posibilidades.
Cómo llegar
No hay carretera. Se entra por mar o cruzando el cerro desde Taganga, y las dos opciones tienen su gracia.
En lancha
10 minutos desde Taganga
Es la opción cómoda y tranquila. El valor mínimo ronda los $20.000 por persona, ida y vuelta, aunque cambia según la época del año. Si van varias personas, vale la pena negociarlo con el lanchero antes de subir.
Dos cosas que hay que dejar amarradas en ese mismo momento: la hora de regreso y el nombre de la lancha. Ese nombre es la única referencia que vas a tener para reconocer quién te trajo y poder devolverte con él.
Caminando
20 minutos por el sendero del cerro
El camino bordea el cerro que separa las dos bahías. Es corto y se hace sin problema, pero no lo hagas a mediodía: el sol a esa hora es inclemente y sofoca al caminante.
Lleva lo básico y sal temprano o al final de la tarde.
- Agua
- Bloqueador
- Zapatos cómodos
Taganga desde arriba
La ventaja del sendero no es ahorrarse la lancha: es lo que se ve desde el camino. A media subida, Taganga aparece desde un ángulo que no se consigue de ninguna otra forma, con la montaña abalanzándose sobre el pueblo y los botes fondeados en la orilla. Es un paisaje hermoso, y por sí solo justifica los veinte minutos.
Y después, como si eso fuera insuficiente, se corona el cerro y aparece Playa Grande: el agua turquesa abajo y el bosque seco tropical bajando hasta la arena.
Con honestidad: si tienes la voluntad y el estado físico, se disfruta bastante más que la lancha. Vale la pena.
Qué hay en la playa
Los servicios básicos están cubiertos, sin lujos. Es una playa preparada para el pasadía, no para el turismo de resort.
- CarpasSí · más caras que en el Rodadero
- ComidaSí · pescado y mariscos frescos
- BebidasSí
- BañosSí · modestos
- Actividades acuáticasBanana y alquiler de kayak
- Acceso en carroNo · solo en lancha o caminando
Sobre el precio de las carpas. Depende de la época del año y del número de personas, pero cuenta con que aquí salen más caras que en Bello Horizonte o El Rodadero. Es lo que cuesta que todo tenga que llegar en lancha.
- 1 de diciembre – 31 de enero
- 1 de junio – 31 de julio
- Semana Santa
- Semana de receso escolar de octubre
- Fines de semana con festivo (puentes)
En el agua. Se puede contratar actividades acuáticas en la misma playa: la banana remolcada y el alquiler de kayak, para recorrer la ensenada por cuenta propia.
Mejor hora del día
Media mañana. Es la hora que deja el día completo: se cruza cuando el sol todavía no aprieta, se pasa la mañana en el agua y se almuerza en la playa.
Almorzar aquí es parte del plan, no un trámite. El pescado es el mismo que se come en Taganga, pero con la ensenada al frente y sin tener que volver al pueblo.
Es un pasadía perfecto: se llega temprano, no hay nada que resolver y el día se va entre el agua y la sombra.
Antes de ir
Chaleco salvavidas en la lancha. Úsalo durante todo el trayecto y atiende las indicaciones del lanchero. El recorrido es corto, pero eso no lo vuelve opcional.
Cuida a los niños pequeños. El agua es tranquila y se puede nadar sin problema, pero conviene tenerlos siempre a la vista. Vale también para la zona donde arriban y salen las lanchas.
Deja cerrado el regreso. Acuerda con el lanchero la hora de vuelta y anota el nombre de la lancha antes de bajarte. Si llegaste caminando, ten presente que el sendero al final del día es otra cosa: conviene salir con luz.
El mar cierra a las 5:45 p. m.
Como todas las playas del perímetro urbano de Santa Marta, Playa Grande tiene un horario de baño fijado por la Alcaldía Distrital y la Dirección General Marítima (DIMAR), para garantizar la seguridad de los visitantes, la convivencia y la preservación ambiental.
- Se puede entrar al mar
- 6:00 a. m. – 5:45 p. m.
- Se puede estar en la arena
- Hasta las 10:30 p. m.
En la práctica, aquí manda otra cosa: la última lancha de regreso a Taganga. Confírmala al llegar.
Cierres por descanso del ecosistema. Eventualmente se cierra la playa en horarios extendidos —a veces un día completo— para permitir la oxigenación del ecosistema y hacer labores de limpieza. Suelen caer los primeros martes o miércoles de cada mes, pero conviene confirmar la fecha exacta con la Policía Metropolitana de Santa Marta.