
Qué es
Playa Blanca es una ensenada recogida al norte del Rodadero, encajada entre cerros rocosos por el norte y el Centro de Vida Marina por el sur. Esa forma cerrada le da lo que la define: agua tibia, oleaje suave y ninguna corriente que asuste. Es de las playas más tranquilas del perímetro urbano de Santa Marta.
Lo interesante es que ese sosiego no viene acompañado de aislamiento. Aunque no llega ninguna carretera —solo se entra por mar o cruzando la montaña—, la playa tiene restaurantes, baños y servicio de lanchas funcionando todo el día. Es decir: se está lejos sin estar incomunicado.
Ese equilibrio la convierte en un pasadía redondo, sobre todo para familias. Se llega temprano, se pasa el día, y las olas suaves hacen el resto.
Cómo llegar
Hay dos formas de entrar, y no se parecen en nada. Una toma veinte minutos sentado; la otra, dos horas cruzando la montaña de bosque seco tropical.
En lancha
15 – 20 minutos desde El Rodadero
Las lanchas salen del muelle del extremo norte de El Rodadero. Es el mismo servicio que lleva al Centro de Vida Marina.
De hecho, lo habitual es combinar los dos planes: el acuario por la mañana y el resto del día en Playa Blanca, aprovechando que el transporte marítimo conecta ambos puntos en el mismo recorrido.
Además del pasaje, en el mismo muelle se adquiere el seguro obligatorio para permanecer en la playa.
Caminando
1 h 30 min – 2 h 15 min, según el ritmo
Se puede llegar por tierra, pero exige voluntad y condición física. El sendero arranca en este punto, camino a la playa de Inca Inca, atravesando el bosque seco tropical de la zona.
Al llegar a Inca Inca hay que subir el cerro que la separa de Playa Blanca y cruzar la montaña. Hay tramos empinados.
No lo hagas solo: es un camino poco transitado.
La vuelta no tiene que ser caminando. Si llegas por el sendero, puedes contratar el servicio de lancha en la misma playa para regresar a El Rodadero. Cruzas la montaña de bosque seco tropical de ida y vuelves por el mar.
- Zapatos cómodos
- Ropa deportiva
- Agua
- Bloqueador
Qué hay en la playa
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Lo que no esperas encontrar aquí
Canopy sobre la playa
Hay canopy: se cruza colgado de un cable con la ensenada abajo. Es de las pocas playas de la ciudad donde la actividad no ocurre en el agua sino por encima de ella, y da una perspectiva de la bahía que no se consigue de otro modo.
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Para comer
Restaurantes en la arena
Hay varios, y ofrecen comida y bebida durante todo el día. No hace falta llevar provisiones ni pedir con antelación.
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Servicios
Baños
Los mismos restaurantes prestan servicio de baño, así que no dependes de instalaciones públicas.
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Si tienes suerte
Los delfines saltando
Cada tanto, los cuidadores del Centro de Vida Marina sacan a pasear a los delfines de forma segura, y el recorrido suele pasar por aquí. Los animales aprovechan para hacer saltos y acrobacias frente a la playa. No está programado ni se puede pedir: simplemente ocurre, y quien está ese día se lleva el recuerdo del viaje.
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Subiendo por el norte
Mirador Mr. Peabody
En el extremo norte de la playa arranca un sendero corto que sube hasta el Mirador Mr. Peabody. Desde arriba se ve, de una sola mirada, la Playa del Amor, la bahía de Santa Marta con El Morro al norte y El Rodadero al sur. Es el mejor resumen de la costa samaria que se consigue sin subir a un avión.
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El plan de fondo
No hacer nada
Es una playa de pasadía y desconexión. Las olas suaves y la ensenada cerrada invitan a quedarse en el agua horas, sin más programa que ese.
- RestaurantesSí · comida y bebida
- BañosSí · en los restaurantes
- CanopySí
- Mirador Mr. PeabodySendero al norte de la playa
- LanchasSí · desde El Rodadero
- SeguroObligatorio · se compra en el muelle
- Acceso en carroNo · solo por mar o a pie
Mejor hora del día
Aquí no hay que elegir momento: hay que llegar temprano y quedarse. Como el acceso depende de las lanchas y el plan es de día completo, entre más pronto se cruce, más playa se aprovecha.
Si vas a combinarlo con el acuario, la fórmula es conocida: Centro de Vida Marina en la mañana y Playa Blanca el resto del día, en el mismo recorrido de lancha.
El día se acaba temprano. Aunque la norma permita bañarse hasta las 5:45, aquí la playa suele cerrarse entre las 4:00 y las 4:30 de la tarde por la logística de las lanchas. Acuerda al llegar a qué hora sale el último viaje de vuelta, incluso si llegaste caminando: no hay alternativa por carretera, y volver por el sendero al final del día no es buena idea.
Antes de ir
Cuidado con los niños en la zona de lanchas. El agua es mansa, pero el punto donde las embarcaciones arriban y salen es el lugar de riesgo real: los motores son peligrosos. Ten a los pequeños siempre a la vista y lejos de esa franja.
Chaleco salvavidas, siempre. Úsalo durante todo el trayecto en lancha y sigue las indicaciones de los encargados de la embarcación y de las autoridades marítimas. No es un formalismo.
El mar cierra a las 5:45 p. m.
Como todas las playas del perímetro urbano de Santa Marta, Playa Blanca tiene un horario de baño fijado por la Alcaldía Distrital y la Dirección General Marítima (DIMAR), para garantizar la seguridad de los visitantes, la convivencia y la preservación ambiental.
- Se puede entrar al mar
- 6:00 a. m. – 5:45 p. m.
- Se puede estar en la arena
- Hasta las 10:30 p. m.
Aquí, sin embargo, ese horario es teórico. Por la logística del transporte marítimo, la Policía Metropolitana de Santa Marta suele cerrar la playa antes: entre las 4:00 y las 4:30 de la tarde. Todo el mundo tiene que salir en lancha, y las embarcaciones necesitan tiempo para hacer los últimos viajes con luz.
Cuenta con eso al planear el día: la tarde en Playa Blanca termina más temprano de lo que dice la norma.
Cierres por descanso del ecosistema. Eventualmente se cierra la playa en horarios extendidos —a veces un día completo— para permitir la oxigenación del ecosistema y hacer labores de limpieza. Suelen caer los primeros martes o miércoles de cada mes, pero conviene confirmar la fecha exacta con la Policía Metropolitana de Santa Marta.